¿Cómo Outlife pone en práctica la Conservación Moderna?

La conservación es una disciplina en desarrollo, en mejora continua y donde el estándar ideal es un desafío duro de lograr, básicamente porque es fácil que entre en conflicto con la sustentabilidad económica según los supuestos de evaluación de proyectos tradicionales.

Pero hay una paradoja: Todo desarrollo económico tiene, directa o indirectamente, una implicancia medioambiental, pero ni la ciencia de la contabilidad, ni las finanzas valorizan este pasivo en los balances. ¿El uso deprecia los bienes, cierto? ¿Por qué entonces no existen fórmulas serias de depreciación del medioambiente? La respuesta es simple: no está presente en la conciencia de casi nadie, los menos son los que se hacen estas preguntas, pero lograda la intuición correcta viene un problema aún mayor: ¿Cómo valorizo esa depreciación?

Es más: en los modelos económicos más básicos las métricas están al revés: ponemos como tragicómico ejemplo la fórmula del PIB (consumo (C), inversión (I), el gasto del gobierno (G) y las exportaciones netas (X – M)), que hace crecer el índice siempre que haya consumo interno e inversión interna en los países, entonces la inyección de recursos para la recuperación del país post desastres naturales (o humanos), hace crecer la cifra, aunque los ecosistemas hayan sufrido pérdidas monumentales.

Outlife no tiene las respuestas a estas preguntas grandes, ni tampoco nos consideramos un ideal de modelo de conservación moderna, pero creemos que si estamos con las mangas de las camisas arremangadas para trabajar en el rumbo correcto. La premisa básica sobre la que nos basamos es que los recursos en esta industria son más escasos que lo común y que la sustentabilidad comienza a ser real a partir del balance holístico de las cosas: Entendemos entonces que progreso integral es una fórmula que suma aritméticamente tres conceptos: crecimiento económico + desarrollo social + protección del medioambiente, como una mesa de tres patas iguales. A partir de ese paradigma, las industrias tienen que ser actores relevantes que sustenten financieramente la biodiversidad y el bienestar humano.

Como desarrolladores de áreas verdes, nuestros esfuerzos se concentran en articular eficientemente propietarios, usuarios y fuentes de financiamiento a través del desarrollo de parques, lo que significa administrar el uso de determinado lugar mediante su operación y con programas básicos de educación ambiental y cultura de uso consciente de la naturaleza como plataforma de esparcimiento, meditación, crecimiento y cultura. Es decir, Outlife ofrece una propuesta concreta específica, económicamente autosustentable al incipiente mundo de la conservación moderna, que tantos desafíos tiene en el corto y largo plazo.